Un poco.
Érase una vez, un día un poco muerto. Todos los otros días siempre se burlaban de él por tener tardes tan largas, noches tan lluviosas y mañanas tan alentadoras. Era poco coherente. Una de tantas veces decidió no amanecer, decidió que iba a darle una lección a todos los otros días, y no iba a llegar... Entonces, los otros días veían que su turno de ser no venía, que su mañana no era. Se preguntaban qué sucedía. Así pasó mucho tiempo, aunque en realidad nadie supo a ciencia cierta cuanto fue eso... Varias veces, algunos días intentaron razonar con él, quien seguía negandose a irse. Y si, todo fue en vano; Hasta cierta ocasión, en la que dicho día se dejó llevar, dejó que fluyera toda su forma, su materia, su temporaneidad... Se permitió crecer desde un amanecer, que más que eso parecía una explosión. Dejó que su experiencia se expresara a través de tardes de lluvia con toques soleados para dejar trazos de esperanza. Mostró en sus noches, esa oscuridad tan característica de los que...